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Levanta el teléfono hacia el horizonte y tus fotos y vídeos geoetiquetados vuelven al paisaje, cada uno colgado del punto donde lo tomaste, con su distancia y su altitud. La cresta al otro lado del valle, o el monumento al final de la calle.
Sin buscar y sin desplazarte. En el sitio ya estás. Date la vuelta y tus fotos y vídeos vienen hacia ti, cada uno colgado de su propia dirección y su propia distancia.
¿Decenas de lugares amontonados en la misma dirección? Corta esa dirección por distancia y aísla una sola franja. Mucho más rápido que hacer zoom.
Un mapa 3D muestra el punto exacto desde el que se tomó cada foto, y un cono naranja indica hacia dónde apuntaba la cámara en ese momento. Un toque más y el mapa vuela detrás del objetivo: el terreno visto desde el satélite, el punto donde estabas en el centro, la mirada en la misma dirección que aquel día.
Un lugar fotografiado cuarenta veces es un pin, no cuarenta. Ábrelo y recorre toda su historia, con la altitud y el desnivel de cada toma.
Los vídeos geoetiquetados cuelgan del paisaje junto a tus fotos y se reproducen en su propia tarjeta. La cascada que grabaste vuelve a moverse, exactamente donde está.
¿Esa esquina preciosa que fotografiaste en el último viaje? Levanta el teléfono y reaparece al final de la calle, con los metros que faltan para llegar. Ábrela en Mapas y ve caminando.
El GPS adivina tu altitud, y la adivina mal: fallar por decenas de metros es lo normal, y en una cresta esa es la diferencia entre un pin por encima del perfil de la montaña y otro enterrado dentro. Desde el iPhone 12 Ubimage lee también el altímetro barométrico y se queda con la lectura que declara el error más pequeño, así los pines están a la altitud en la que realmente estás. ¿Sin barómetro, o permiso denegado? Vuelve a la altitud del GPS y todo sigue funcionando.
Una rosa de los vientos en la barra abre los instrumentos: coordenadas,
tu altitud con su margen de error y con su origen, barómetro o GPS,
precisión del GPS, rumbo con la precisión de la brújula. Toca cualquier fila
para copiarla. Un valor del que el teléfono no puede responder se lee
n/d en lugar de ser inventado.
Abre un lugar que has fotografiado muchas veces y una brújula te filtra las fotos por la dirección a la que apuntaba la cámara. Recorre solo las que se hicieron mirando al sur, S 174°, o solo las que se hicieron hacia el punto donde estás ahora.
El mar abierto no tiene referencias. La foto con el mero de veinte kilos sí: lleva encima las coordenadas del barco. Gira el teléfono y el pin cuelga sobre esa mancha exacta de mar, con la distancia que queda.
Esa cima al otro lado del valle te suena. Apúntale con la cámara: si alguna vez la fotografiaste, el pin ya está ahí, con el nombre del lugar, la distancia y cuánto se levanta por encima de ti.
La orientación se reduce a una cosa: hacer coincidir el mapa con el terreno que tienes delante. Fotografía un elemento una vez y vuelve como pin en su rumbo y distancia reales, para entrenar el ojo que encuentra un control antes que los pies.
Entró la niebla y se tragó la cresta entera. Los pines siguen en su sitio: levanta el teléfono y lee lo que las nubes esconden, cada foto todavía colgada exactamente donde está su montaña.
Ponte donde estabas, abre la foto y mira el cono naranja que dice hacia dónde apuntaba la cámara aquel día. Alinéalo y repite el mismo encuadre diez años después, una estación contra la otra.
Fotografiaste el plato, no el cartel. Meses después vuelves a la misma ciudad: levanta el teléfono y aquella cena aparece sobre la calle lateral donde estaba, con los metros que faltan hasta la puerta. Ábrela en Mapas y ve.
Algunos sitios los guardas por lo que pasó allí, no por cómo son: la escalinata donde besaste a alguien por primera vez, el portal del primer piso que alquilaste. Apunta el teléfono y la foto está en el punto exacto, hasta el escalón. El mapa guarda el lugar mejor que la memoria.
Ubimage es gratis, sin publicidad y sin compras dentro de la app. No hay cuenta, no hay nube y no hay analíticas: lee tu fototeca y no le escribe nada de vuelta, y tu ubicación nunca sale del dispositivo. No hay nada corriendo en un servidor, así que no hay nada que cobrarte. La política de privacidad es corta, porque hay muy poco que contar.